Las úlceras de los pies son lesiones que se producen cuando la piel y los tejidos que hay debajo de ella se dañan y la herida no cicatriza bien. Si bien pueden afectar a cualquier persona, son más frecuentes en quienes padecen diabetes, problemas de circulación o alteraciones en la sensibilidad de los pies.
Es muy importante detectar a tiempo una úlcera y recibir el tratamiento correcto, para que la herida no se agrave.
En este artículo explicamos qué son las úlceras de los pies, sus principales causas y qué acciones pueden ayudar a sanarlas.
Qué son las úlceras en los pies?
Una úlcera de pie es una herida que no cicatriza bien. Puede estar en varias partes del cuerpo, pero generalmente se encuentra en la planta del pie, los dedos, el talón o en lugares que están bajo fricción o presión constante.
Estas lesiones pueden empezar como una raspadura pequeña, una ampolla, una herida, o un área de piel dañada. Si no se la trata correctamente, la herida puede llegar a aumentar tanto de profundidad como de tamaño, afectando a los tejidos internos.
Uno de los mayores problemas de las úlceras en los pies es que, en algunas personas, pueden agravarse sin causar un dolor muy fuerte. Esto es lo que ocurre sobre todo cuando se pierde la sensibilidad, tal como puede ocurrir en algunas personas con diabetes. Es por ello por lo que resulta conveniente revisar con frecuencia nuestros pies y observar cualquier cambio que se produzca en la piel.
Por qué aparecen las úlceras en los pies?
Existen diversas causas que pueden producir úlceras. En muchos casos, se producen por una combinación de factores que impiden la curación y dañan los tejidos.
La diabetes es una de las causas más frecuentes. Los altos niveles de glucosa que se mantienen por mucho tiempo pueden causar problemas en la circulación y dañar los nervios de los pies. Como resultado, es posible que alguien no note una herida, un rasguño o una presión demasiado fuerte, haciendo que la lesión empeore sin recibir atención.
Otros factores que pueden favorecer la formación de úlceras son:
- Mala circulación sanguínea, que dificulta que los tejidos reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para repararse.
- Presión continuada, especialmente en zonas concretas de la planta del pie o el talón.
- Rozaduras y traumatismos, causados por un calzado inadecuado o por una fricción repetida.
- Alteraciones en la sensibilidad, que pueden hacer que pequeñas heridas pasen desapercibidas.
- Deformidades del pie, que pueden aumentar la presión sobre determinados puntos.
- Infecciones, que pueden complicar una herida existente y dificultar su cicatrización.
- Tabaquismo y otros factores de riesgo, que pueden afectar negativamente a la circulación y al proceso de recuperación.
Por todo esto, las personas con diabetes, problemas de circulación o falta de sensibilidad deben cuidar mucho sus pies y acudir a un profesional de salud si tienen una herida que no mejora.
Cómo curar una úlcera en el pie?
El tratamiento de una úlcera de pie debe ser individualizado según la causa, la profundidad y el estado de la lesión. Es por eso que no se recomienda tratar una úlcera por cuenta propia sin la valoración de un profesional.
El primer paso es generalmente mirar la herida y determinar por qué no está cicatrizando. Dependiendo de la situación, el profesional de la salud puede sugerir varias acciones para ayudar a la recuperación.
Algunas estrategias que se pueden incluir en el tratamiento son:
- Limpieza y cuidado de la herida, siguiendo las indicaciones del profesional sanitario.
- Curación y protección adecuada, utilizando los productos y apósitos recomendados para cada tipo de lesión.
- Descarga de presión, reduciendo el peso y la fricción sobre la zona afectada mediante calzado o dispositivos específicos cuando sea necesario.
- Tratamiento de infecciones, si existe una infección, siempre bajo indicación médica.
- Control de la diabetes, cuando la persona presenta esta enfermedad, ya que mantener unos niveles de glucosa adecuados es importante para la cicatrización.
- Mejora de la circulación, cuando existen problemas vasculares que están dificultando la recuperación.
- Seguimiento periódico, para comprobar la evolución de la úlcera y modificar el tratamiento si es necesario.
Si la herida aumenta de tamaño, si hay enrojecimiento o hinchazón alrededor, secreción, mal olor, cambio de color de la piel, fiebre, o si empeora el estado general, es importante consultar un podólogo lo antes posible. Si usted tiene diabetes o problemas de circulación, revise muy bien cualquier herida en el pie.
En conclusión, una de las mejores formas de evitar las úlceras en los pies es prevenirlas. Es importante revisar sus pies diariamente, mantenerlos limpios, usar calzado adecuado y vigilar enfermedades que puedan afectar la circulación o la sensibilidad. Si tienes una herida que no cicatriza, lo mejor es acudir a un médico para que te haga un diagnóstico y te indique el tratamiento adecuado


